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miércoles, 21 de enero de 2015

El cambio climático provocará el estancamiento del aire


La contaminación atmosférica no sólo dispara el cambio climático con sus emisiones de carbono, sino que además acabará agravando las consecuencias de esa polución mediante un estancamiento del aire que será especialmente duro en las ciudades.

En efecto, además de provocar el aumento de las temperaturas, del nivel del mar y toda una míriada de eventos extremos, el calentamiento global afecta al ciclo hidrológico y a la circulación atmosférica, con efectos que serán desastrosos en zonas habitadas.

La escasa circulación de las masas de aire agravará aún más el nivel de contaminación que sufrirán las ciudades y, en general, cualquier otro espacio polucionado, un problema que afectará especialmente a grandes áreas de India, México y la Amazonia, así como en el oeste de los Estados Unidos, según un estudio publicado en la revista Nature Climate Change.

Menos vientos y sequía

Este efecto del cambio climático ya se conocía, pero no suele centrar el interés de los científicos. En este estudio dirigido por Daniel E. Horton, sin embargo, se destaca su importancia y gran influencia en el estancamiento atmosférico.

A finales del siglo XXI, se espera una mayor frecuencia de situaciones críticas a consecuencia del estancamiento del aire en las zonas mencionadas y, en general, en la mayor parte de las regiones tropicales y subtropicales, así como en latitudes medias aisladas. Ello significará que los vientos serán cada vez más ligeros y habrá menos precipitaciones, con lo que la contaminación que normalmente se dispersa quedará estancada.


Los autores del estudio recuerdan la gravedad de las consecuencias que ya está ocasionando la contaminación atmosférica exterior en la salud, con un aumento de enfermedades y de la mortalidad prematura, que actualmente ya causa más de 7 millones de muertes anuales, según la Organización Mundial de la Salud.

Aunque el estancamiento en sí no es peligroso para la salud pública, cuando se produce en una atmósfera contaminada se convierte en un importante problema, que la ausencia de lluvias agrava más, si cabe. En un futuro próximo, ello obligará a fijar nuevos mínimos de contaminación atmosférica, pero sobre todo a cumplirlos, y a buscar maneras efectivas de limpiar el aire.

viernes, 11 de julio de 2014

La atmósfera de la Tierra

La capa exterior de la Tierra es gaseosa, de composición y densidad muy distintas de las capas sólidas y líquidas que tiene debajo. Pero es la zona en la que se desarrolla la vida y, además, tiene una importancia trascendental en los procesos de erosión que son los que han formado el paisaje actual.

Los cambios que se producen el la atmósfera contribuyen decisivamente en los procesos de formación y sustento de los seres vivos y determinan el clima.


Composición del aire

Los gases fundamentales que forman la atmósfera son: Nitrógeno (78.084%), Oxígeno (20.946%), Argón (0.934%) y Dióxido de Carbono (0.033%). Otros gases de interés presentes en la atmósfera son el vapor de agua, el ozono y diferentes óxidos.

También hay partículas de polvo en suspensión como, por ejemplo, partículas inorgánicas, pequeños organismos o restos de ellos y sal marina. Muchas veces estas partículas pueden servir de núcleos de condensación en la formación de nieblas muy contaminantes.

Los volcanes y la actividad humana son responsables de la emisión a la atmósfera de diferentes gases y partículas contaminantes que tienen una gran influencia en los cambios climáticos y en el funcionamiento de los ecosistemas.

El aire se encuentra concentrado cerca de la superficie, comprimido por la atracción de la gravedad y, conforme aumenta la altura, la densidad de la atmósfera disminuye con gran rapidez. En los 5,5 kilómetros más cercanos a la superficie se encuentra la mitad de la masa total y antes de los 15 kilómetros de altura está el 95% de toda la materia atmosférica.

La mezcla de gases que llamamos aire mantiene la proporción de sus distintos componentes casi invariable hasta los 80 km, aunque cada vez más enrarecido (menos denso) conforme vamos ascendiendo. A partir de los 80 km la composición se hace más variable.

Formación de la atmósfera

La mezcla de gases que forma el aire actual se ha desarrollado a lo largo de 4.500 millones de años. La atmósfera primigenia debió estar compuesta únicamente de emanaciones volcánicas, es decir, vapor de agua, dióxido de carbono, dióxido de azufre y nitrógeno, sin rastro apenas de oxígeno.

Para lograr la transformación han tenido que desarrollarse una serie de procesos. Uno de ellos fue la condensación. Al enfriarse, la mayor parte del vapor de agua de origen volcánico se condensó, dando lugar a los antiguos océanos. También se produjeron reacciones químicas. Parte del dióxido de carbono debió reaccionar con las rocas de la corteza terrestre para formar carbonatos, algunos de los cuales se disolverían en los nuevos océanos.

Más tarde, cuando evolucionó la vida primitiva capaz de realizar la fotosíntesis, empezó a producir oxígeno. Hace unos 570 millones de años, el contenido en oxígeno de la atmósfera y los océanos aumentó lo bastante como para permitir la existencia de la vida marina. Más tarde, hace unos 400 millones de años, la atmósfera contenía el oxígeno suficiente para permitir la evolución de animales terrestres capaces de respirar aire.

Fuente: Astronomía