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viernes, 18 de septiembre de 2015

Cinco gestos de un jardinero eco responsable



La jardinería eco responsable es mucho más que el mero hecho de utilizar productos ecológicos a la hora de cuidar nuestra plantas, sean ornamentales o comestibles. Tampoco consiste en tener conciencia ambiental en los típicos aspectos relacionados con un uso eficiente del agua de riego o con la fabricación de compost para abonar las plantas.

Sí, todos y cada uno de esos gestos son verdes. De ello no hay duda, pero únicamente cuando se llevan a cabo de forma coordinada y coherente se puede hablar de una jardinería responsable a nivel ambiental.

En este post enumeramos y explicamos brevemente cincos gestos que todo jardinero eco-responsable debe introducir como buenas prácticas. Son consejos eco amigables que engloban trucos de uso habitual, así como actitudes y formas de actuar que demuestran su sensibilidad ambiental.

Porque el cuidado natural de las plantas es una manera de fomentar la biodiversidad haciendo un uso eficiente de los recursos y, en el caso de los huertos urbanos, además obteniendo una fuente de alimentación saludable para su venta o para autoconsumo.
Compostar y riego mínimo necesario

El compostaje es una práctica muy extendida entre jardineros ambientalmente responsables, pero también la llevan a cabo aquellos que desean ahorrar en fertilizantes comerciales sin renunciar a un buen cuidado de las plantas. Los jardineros eco responsables compostan como parte de una estrategia de jardinería sostenible, una prioridad independiente de la necesidad de ahorro económico.



Las compostadoras son fáciles de hacer en casa, pero su popularización ha venido de la mano de la venta de kits fáciles de utilizar a precios accesibles. En cualquier caso, hacerlo es positivo para el entorno, para conseguir alimentos sin componentes químicos y también con el fin de reducir los desechos orgánicos.

El riego eficiente es otro gesto esencial que debe cumplir a raja tabla todo eco jardinero. Conseguirlo significa muy distintas cosas, desde utilizar material reciclado (botellas enterradas boca abajo para hacer un eficaz riego por goteo) hasta reciclar el agua o diseñar el jardín o huerto y la disposición de las plantas buscando un resultado óptimo.


El reciclaje no orgánico también puede ser de gran ayuda para realizar labores propias de jardinería. Las posibilidades son casi infinitas. Podemos hacer un semillero utilizando materiales reciclados, desde vasitos de yogur hasta meternos en pequeñas obras de bricolaje. Por ejemplo, utilizando una ventaja vieja para crear una especie de pequeño invernadero sumando unos tablones laterales para así poder abrirla y cerrarla según convenga para protegerlas del frío o para que les dé el sol, pongamos por caso.



Crear jardineras con viejas bañeras o, si se tercia, con un piano ya deshaucidado o, para no complicarnos tanto la vida, convertir nuestras viejas botas de agua en divertidas macetas. También podemos sacarles mucho partido a las garrafas y botellas de agua a la hora de diseñar un jardín vertical.

Protección del suelo

La protección de la tierra es otra maneras de reciclar materia orgánica que aporta múltiples beneficios. Y es que al poner sobre el suelo paja, corteza, serrín, cartón, papel, restos de podas, césped cortado u otro tipo de acolchado atraemos biodiversidad, protegemos el suelo de las radiaciones solares y beneficiamos a las plantas.

Siempre que esté recomendado hacerlo, un jardinero eco responsable debería optar por ello. Habida cuenta de las posibilidades que existen a la hora de elegir un determinado tipo de acolchado o mulching, lo cierto es que no hay excusa para no ponerse manos a la obra.


Uso de pesticidas bio

La utilización de insecticidas naturales es otro de los grandes desafíos a los que ha de enfrentarse un jardinero eco responsable. Por suerte, la Naturaleza nos regala productos como el aceite de Neem, un pesticida natural que a su vez actúa como fertilizante.

Pero no solo de Neem vive el jardín ecológico. Son muchas las opciones que tenemos para . Eso sí, resulta complicado dar con la solución idónea para cada caso. No existen fórmulas universales ni estándares que resulten infalibles.

La jardinería ecológica se basa en metodologías y buenas prácticas, pero la solución solo se alcanza cuando se cuenta con la suficiente experiencia in situ. De algún modo, el jardinero verde es una suerte de artista, que aúna teoría, práctica y sensibilidad ambiental para encontrar soluciones que consiguen hacer compatible la explotación agrícola o la jardinería ornamental para el logro de un respeto ambiental beneficioso para el entorno.

¿La cuadratura del círculo? No, simplemente una vuelta a los orígenes aplicando conocimientos de todo tipo, ancestrales e innovadores. Siempre que sirvan a nuestro objetivo, serán bienvenidos. En este sentido, la jardinería ecológica es mucho más creativa que la convencional.



Fomento de la biodiversidad

¿Pero, cómo saber si estamos haciendo las cosas bien? Dejemos que sean los bioindicadores quienes nos pongan la nota. El resultado será sobresaliente si la biodiversidad se deja sentir en el ecosistema que hemos creado.

Un ecosistema en equilibrio será, además, más difícil de alterar por plagas. Salvo excepciones, él mismo se autoregulará. Sobre todo, habrá polinizadores, pequeños reptiles, pájaros e insectos benéficos para el entorno y las plantas tendrán un desarrollo positivo.

Por contra, no nos libraremos del suspenso si la biodiversidad brilla por su ausencia o, todavía peor, hace mutis por el foro. Si en nuestra zona hay erizos silvestres y visitan nuestro jardín por las noches, dándose unos paseitos la mar de simpáticos, muy probablemente estamos haciéndolo bien, pues significa que puede entrar en él sin problemas y que la biodiversidad le sirve de alimento.

Ana Isan

sábado, 31 de enero de 2015

Cinco maneras de utilizar los restos de café en el jardín


Los restos del café y del desayuno en general suelen ser un auténtico tesoro para fertilizar las plantas, ya sean ornamentales o comestibles. Si por un lado las pieles de las frutas son ideales para hacer compostaje, el café no se queda atrás. De hecho, además de poder añadirlo a la pila del compost, admiten otras muchas maneras de convertirse en un abono.

Podríamos decir que el abono es ecológico, y en cierto modo lo sería, pues el uso de los restos del café supone reciclar un alimento, si bien éste habría de ser orgánico para considerarlo realmente ecológico a la hora de abonar un huerto que a su vez fuese orgánico.

Aprovechar los residuos del café

¿Pero, cómo hacerlo? En este post veremos distintas maneras de aprovechar los restos del café para alimentar nuestras plantas o para utilizarlo como pesticida natural, entre otros usos que nos ayuden a practicar una jardinería más sostenible.

Como primera medida, antes de hacer un repaso a los distintos modos de sacarle partido a los residuos del café, conviene tener en cuenta un consejo práctico que es clave para su conservación. Y es que a la hora de almacenar los residuos, ya lo hagamos en una bolsa de plástico o en un envase de cristal, tupper o similares, es fundamental que éstos estén secos, pues de otro modo la humedad puede provocar que se pudran. Sobre todo, si tardamos en utilizarlos.


Otra cosa distinta es sacarles partido echándolos a la pila del compostaje, en cuyo caso podemos añadirlos tal cual, secos o húmedos, teniendo en cuenta que suelen conformarse añadiendo capas de materiales frescos y húmedos que se alternan con otras capas de materiales secos.

Una jardinería más sostenible

Ya sea como fertilizante orgánico mezclado con la tierra, como alimento para las lombrices del compost, para formar compostaje tradicional o como ahuyentador de bichitos del jardín, el café tiene diferentes utilidades en el jardín, entre ellas las cinco siguientes:

1. Enriquece la tierra: Abonar con compost regularmente mezclándolo con la tierra y el mantillo vegetal puede reducir la necesidad de abono convencinoal, e incluso hacerlo innecesario. También es efectivo echar directamente los posos del café alrededor de las plantas, junto con el mantillo, tanto en macetas como en jardines superficies más amplias. El resultado será un fertilizante que funciona como cualquier otro abono orgánico, que no acidifica la tierra en exceso, más bien es algo alcalina.


2. Nitrogenar la tierra Aunque el abono de nitrógeno alude a un elemento químico, a menos así lo es si atendemos a su definición convencional, también es cierto que el café que tomamos deriva de semillas procesadas, con lo que los posos de café son ricos en nitrógeno. Su proporción de en torno al diez por ciento es idónea para enriquecer la tierra con nitrógeno, que será de gran ayuda para el crecimiento de las plantas, su floración y, en caso de tener una huerta, también para sus frutos.

3. Ahuyentar gusanos, caracoles y babosas: No será fácil para una babosa, gusano o caracol desplazarse sobre una superficie de café molido. Resulta efectivo colocarlo formando un círculo alrededor de la planta.


4.Alimentar a las lombrices del compost: Obtendremos un compost más rico si agregamos lombrices y, entre otros nutrientes, las alimentamos con los posos de café. Bastará con añadir un poco cada semana, cuidando no excedernos ni con los residuos del café ni con otros restos que pudieran acifificar el medio.

5. Fertilizante líquido: Mezclarlo con agua y dejarlo reposar durante toda la noche. Obtendremos un fertilizante líquido que podemos aplicar a modo de riego o aplicándolo directamente en tallos y hojas.


Fuente: Ecología Verde

martes, 27 de enero de 2015

Los mini bonsais: un jardín que cabe en la palma de la mano


Son una preciosidad. Naturaleza en muy pequeñas dosis, pero igualmente inspiran con su verde e invitan a respirar a pleno pulmón. Decir que son bonsais es excesivo. A su lado, los típicos bonsais parecen enormes, por lo que se les ha bautizado como cho-mini bonsái o bonsái ultra pequeño.

Si en una mano cabe un jardín, cada una de sus plantas tiene un tamaño incluso más reducido que las yemas de los dedos… Sin embargo, en esencia son bonsais, ya que recrean escenas naturales (con su gravilla, sus animalitos, su musgo…) e igualmente se les somete a un cuidado intensivo para mantener su tamaño, una práctica que algunos consideran arte y otros directamente un maltrato.

Tres centímetros de altura

Al margen de polémicas, lo cierto es que el cultivo de estos cho-mini bonsais es todo un desafío para cualquier jardinero. En Japón se logran auténticas virguerías en macetas que no miden más de tres centímetros de altura. O, lo que es lo mismo, un dedal sería suficiente espacio para cultivarlas.


El reto no consiste en conseguir que un bonsái sea cada vez más pequeño, hasta casi hasta hacerlo desaparecer, sino en elegir las especies vegetales adecudas. De hecho, la mayor parte de los árboles que se utilizan para la técnica del bonsái tradicional no sirven. Entre otros, se utilizan el diente de león, el mismo arce que suele servir para los bonsais o el daikon, también conocido como rábano japonés.

Aunque el cho-mini bonsái es una moda, en realidad bebe de un arte milenario. El cultivo del bonsái lo iniciaron los monjes taoístas en en China hace alrededor de dos mil años. Según aseguraba la tradición, conseguir cultivar un árbol en una bandeja -bonsái significa literalmente bon, bandeja, y sai, cultivar- era ganar la eternidad, pues el árbol era un puente entre lo divino y lo humano, el cielo y la tierra.

domingo, 31 de agosto de 2014

Estilos de jardín - 1ª parte

A pesar de los escasos restos de jardines que nos han dejado las antiguas civilizaciones, nos constan algunos muy significativos.

En el Egipto de los faraones se daba gran importancia a las flores, especialmente las acuáticas como el loto, las cuales cubrían lagos y estanques artificiales; con frecuencia se recurría a la construcción de pabellones. También utilizaban habitualmente los árboles frutales.

La habilidad con el agua en la baja Mesopotamia

Los primeros pobladores de la Baja Mesopotamia pusieron en práctica técnicas para desecar las marismas fluviales de aquellas regiones pantanosas, con objeto de convertirlas en llanuras altamente productivas.

Los asirios y babilonios continuaron y desarrollaron las técnicas de sus antepasados, abriendo canales para el transporte de mercancías -aunque Nabucodonosor II también lo planteó como medida de defensa para inundar el país si eran invadidos-.

La habilidad de estos pueblos para manejar y conducir el agua, se manifiesta en los famosos jardines colgantes de Babilonia que Nabucodonosor II mandó plantar hacia el año 600 a.C.; éstos se basaban en terrazas escalonadas ahuecadas y llenas de tierra, donde se plantaban los árboles y vegetales que asomaban por fuera de los muros.

El concepto de culto de los jardines griegos

Los griegos no utilizaban los jardines para el esparcimiento y el descanso, pues tenían de él un concepto religioso y funerario, por ello dedicaban su uso preferentemente al culto. El mismo simbolismo se manifestaba con los "bosques sagrados" y las avenidas próximas a los liceos y academias filosóficas, que eran recorridas por los discípulos de Platón y Aristóteles; en ellas se empleaban los árboles -preferentemente plátano- y las estatuas. Generalmente los griegos no eran partidarios de proyectar y desarrollar jardines, sino que eran más amantes de la naturaleza libre.

El concepto funcional de los jardines romanos

Los romanos desarrollaron un tipo de jardín acondicionado al funcionamiento de la casa. Los espacios abiertos eran reducidos y a ellos se accedía por medio de pórticos y peristilos. Al principio, la ausencia de jardín se suplía mediante mosaicos en los suelos y frescos en las paredes; después evolucionó lentamente hasta la creación de imitaciones silvestres dentro de las viviendas, mediante la introducción de fuentes, setos y rocallas. Finalmente, la rivalidad de Roma con las capitales helenísticas se manifestó en la creación de amplios parques públicos, que obedecían también a un interés político de que los ciudadanos se despreocuparan de otras cuestiones que no fuera disfrutar del ocio, influenciado por la aglomeración humana de ciudades como Roma.

En España queda como ejemplo de jardín románico el Alcázar de Sevilla, mientras que de los góticos existen testimonios, sobre todo en Francia, en miniaturas, tapices y frescos de la época.

La concepción filosófica de los jardines chinos

En China, el jardín obedece a la proyección de un concepto filosófico que tiene su base en el Tao. El Tao (vía) es una filosofía oriental muy antigua, que propugna la existencia de un principio ordenador y unificador del universo. Mediante este principio, los taoístas practican la reflexión y meditación contemplativa con el fin de superar las realidades cotidianas, y alcanzar finalmente la inmortalidad del Tao en que todo forma una unidad.

El jardín es pues el lugar ideal para el aislamiento y contemplación de los elementos indispensables del taoísmo: el agua y la tierra. A través de los senderos, agua en movimiento, pequeñas islas, puentes de madera y quioscos, al visitante se le conduce premeditadamente por espacios y rincones que sugieren distintos símbolos espirituales del Tao. A la vez, árboles, plantas y flores ocupan espacios especialmente estudiados para que produzcan los efectos y coloridos deseados según la época del año.

Fuente: Naturaeduca

viernes, 29 de agosto de 2014

El jardín

El jardín, al igual que lo ha sido la arquitectura, la música, o cualquier otra manifestación cultural, formó y forma parte de conceptos, estilos de vida y expresiones, con significados diferentes según el medio o la región en que se manifiesta.

Así, un jardín no simboliza lo mismo para el habitante de una tierra de vegetación exuberante, que para un nómada del desierto o nativo de zonas áridas. Igualmente, la filosofía y la religión imprimieron su sello, muy especialmente en las regiones orientales.

Concepción del jardín

El diseño y planeamiento de un jardín obedece al fin que se le va a dar. Puede concebirse como un espacio para el descanso y esparcimiento, la meditación y contacto con la naturaleza, pero también bajo un planteamiento mucho más práctico, tal como la producción de plantas, frutas, hortalizas o hierbas medicinales.

El jardín puede concebirse como un espacio de esparcimiento o de producción

Los botánicos, por su parte, estiman el jardín como un instrumento de investigación; en él ordenan las familias, describen las especies, y las observan en su proceso de aclimatación, poniendo la información resultante de sus colecciones a disposición de la comunidad científica.

El jardín a través de la historia

A través de la historia los jardines han tenido un protagonismo destacado. Se estima a Egipto y Mesopotamia como los primeros lugares en que se crearon jardines.

Grecia, Roma, China, Japón y en todo el mundo islámico, se ha dado gran importancia a los jardines, cada civilización con su concepto y simbolismo; por ejemplo, los musulmanes inspiraban en el jardín el paraíso que les promete el texto sagrado del Corán; los chinos imitaban en él a la propia naturaleza tomando como reflexión a la filosofía Tao; los griegos tenían del jardín un concepto religioso y funerario, por ello dedicaban bosques y jardines al culto; por su parte los romanos le dieron un fin más práctico y de esparcimiento.

Las expresiones culturales de los antiguos jardines tuvieron un gran auge durante el Renacimiento y el Barroco, convirtiéndose en complementos arquitectónicos.

En Europa fueron desarrollándose nuevos estilos, como el italiano, que predominó durante mucho tiempo hasta que se impuso el estilo francés, y más tarde el inglés de carácter más romántico y melancólico.

Visión actual del jardín y los espacios verdes

Hoy en día, predominan las grandes ciudades de hormigón, donde se disputa el espacio para las construcciones privadas, en detrimento de los públicos y de recreo. A pesar de ello, las actividades ecológicas comienzan a gozar de popularidad y son objeto de interés creciente, debido a la masificación de las ciudades, que alejan a sus habitantes del propio entorno natural.

Así, se empieza a demandar a los gobernantes acciones ecológicas en las zonas urbanas, y que se preste cada vez más atención al acotamiento de espacios para zonas verdes, parques y jardines públicos, en los lugares de mayor extensión y calidad escénica, fauna, flora u otras características relevantes.

Fuente: Naturaeduca