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sábado, 18 de julio de 2015

¿En qué consiste el Protocolo de Kioto?


A menudo leemos en las noticias informaciones acerca del conocido Protocolo de Kioto (o Kyoto) sobre el cambio climático, un acuerdo internacional que se firmó con vistas reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y así minimizar los efectos del calentamiento global, pero, ¿en qué consiste este protocolo exactamente y qué influencia tiene – o puede llegar a tener – para el Planeta?

Este acuerdo se creó a modo de respuesta por la amenaza que suponía el campo climático y los problemas que las industrias mundiales plantean al medio ambiente. El impulsor fue la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el año 1997 en Kyoto (Japón). Propone conseguir que los países (especialmente los más industrializados y que más contaminan) se comprometan a adoptar medidas para reducir sus emisiones. Ahora mismo, y dependiendo siempre de cada nación, se propone la reducción de al menos un 5,2% en la emisión de gases altamente contaminantes que están destruyendo el Planeta.



Los gases cuya emisión se quiere reducir

Dióxido de carbono

Se produce en el mundo a gran escala cada vez que se queman combustibles fósiles. El factor más determinante para el cambio climático y el mayor objetivo de Kyoto.


Gas metano

Procede de los fertilizantes que se usan en los procesos agrícolas, una de las actividades del hombre que más daña el medio ambiente por los métodos que utiliza.


Óxido nitroso

Lo emiten los vehículos al funcionar.

Hidrofluocarbono, perfluorocarbono y hexafluorocarbono de azufre


Otros gases contaminantes que pretende reducir el tratado de Kyoto. Están presentes en muchos procesos industriales.

En resumen, cada país firmante, de forma individual, está obligado por Kioto a cumplir unos porcentajes de emisión con el objetivo de disminuir la contaminación. Lo que se quiere lograr son unas metas de reducción de emisiones para un número de países industrializados, entre ellos todos los miembros de la Unión Europea. Los permisos de contaminación (lo máximo que pueden contaminar) se calculan dependiendo de las tasas de polución que cada nación emita.

Este Protocolo resulta, pues de gran importancia, al ser el único mecanismo internacional para hacer frente al cambio climático y minimizar sus impactos. Se trata de un instrumento que se encuentra dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), uno de los aparatos jurídicos internacionales más importantes destinado a luchar contra el peligroso cambio climático. Este protocolo intenta impulsar a los gobiernos a establecer leyes para cumplir con sus compromisos y también las empresas deben tener una responsabilidad. Podríamos catalogarlo como un primer e importante paso.




Problemas y complicaciones del Protocolo

Este protocolo se enfrentó, desde su inicio, a una serie de desacuerdos que han repercutido en su efectividad. Al principio, fue ratificado por 156 países, pero después se rechazó por los países más contaminantes del mundo: Estados Unidos y Australia. Incluso países no tan industrializados, en vías de desarrollo, firmaron en acuerdo, como es el caso de El Salvador. Éstos no tienen que cumplir un objetivo específico, pero sí comprometerse con cierto control y con la medición de sus niveles de emisión.



Ya desde su primera firma, en 1997, su entrada en vigor fue complicada. Gran culpa de ello la tuvo Estados Unidos, un país altamente contaminante, tanto como en más de un 30% a escala mundial, que al principio apoyó el tratado, pero después su presidente George W. Bush lo rechazó, dando prioridad a la competitividad de las empresas en detrimento de la ecología. Otros países contaminantes hicieron lo mismo al comienzo, como Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Japón. Tampoco Rusia lo tuvo muy claro, aunque finalmente estampó su firma.



Sin embargo, en 2002, igualmente lo ratificaron Japón, Canadá, Nueva Zelanda, China, India y Brasil (éstos dos últimos, al ser países en vías de desarrollo, no tienen límites precisos de emisión). En 2004, se dio verde al compromiso de Kyoto gracias a la firma de Rusia.

Así, el 16 de febrero de 2005 fue un día importante para la ecología, al ser el pacto ratificado por 141 países, aunque no se encontraba entre estas firmas el gran país estadounidense. A día de hoy, las naciones que siguen el tratado emiten un total de 62% de los gases totales del Planeta.


Exigencias individuales

A los países miembros de la Unión Europea se le exige una reducción del 8%. Sin embargo, hoy por hoy no logrará cumplir plenamente sus objetivos más que en un 6%, según estima la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA). El problema es que entre 1990 y 1996 la Unión Europea solo redujo sus emisiones de dióxido de carbono en un 1%, un número muy inferior a lo que se pretendía.




La situación en España es todavía más complicada. Actualmente, España supera en un 40% las emisiones que producían hace 15 años y el propio Ministerio de Medio Ambiente ya advirtió de las consecuencias nocivas que tendrá el cambio climático en la Península Ibérica.

Aún queda mucho por hacer y el Protocolo de Kyoto no es la perfecta solución, especialmente porque muchos países contaminantes aún no dieron luz verde a la propuesta de cumplirlo. Sin embargo, es una herramienta que nace como respuesta al cambio climático y se espera que los gobiernos se comprometan más con esta y otras medidas en favor de la ecología y la sostenibilidad.


Fuente: Ecología Verde

domingo, 13 de julio de 2014

La circulación de la atmósfera

La atmósfera es la capa de gases que rodea la Tierra y que, gracias a su baja densidad, puede desplazarse fácilmente sobre su superficie. Como ocurre con todos los gases, el aire modifica su densidad en función de la temperatura y esto hace que pueda ascender y descender.

Dado que hay constantes variaciones de temperatura entre unos puntos y otros de la Tierra, el aire está en continuo movimiento.  Su ascenso o descenso no se efectúa en línea recta, y esto origina los vientos. Además, el vapor de agua que contiene se convierte en líquido (se condensa) al ascender a capas más frías, por lo que se producen las precipitaciones.

El calor

La energía del Sol que atraviesa la atmósfera de la Tierra, la calienta. Pero al llegar a la superficie terrestre se puede encontrar con agua o con roca, según caiga sobre el mar o un continente. La roca tiene tendencia a calentarse y enfriarse más rápidamente que el agua. Por tanto, los continentes se enfrían y calientan antes que los océanos, creando zonas con distintas temperaturas.

La cantidad de energía que recibe cada porción de la Tierra depende también de la inclinación de los rayos solares, cuanto más verticales, más energía. Por esto, las regiones cercanas a los polos son mucho más frías que las que se encuentran cerca del ecuador. Además, en el hemisferio norte la proporción de tierras emergidas es mucho mayor que en el sur.

Latitud y altitud

La latitud determina la posición de un punto determinado de la Tierra con relación al ecuador. Se mide dividiendo el hipotético cuadrante terrestre en 90 paralelos, cada uno de los cuales corresponde a un grado del ángulo recto. El ecuador tiene latitud 0º y los polos, 90º. Como se ha dicho, las latitudes altas reciben mucho menos calor que las bajas.

La altitud se refiere a la altura de un punto determinado en relación al nivel del mar. A medida que aumenta la altitud, disminuye la densidad de la atmósfera y, por tanto, su capacidad de absorción del calor. Por esto, cuanto más alto esté un lugar, menor temperatura tendrá.

El aire en movimiento

A causa de las diferencias entre agua y tierra, de la latitud y de la altitud, se crean zonas en las que el aire más caliente y ligero tiende a ascender, mientras que el aire más pesado y frío desciende. Estas diferencias de presión son las causantes de los vientos.

Pero se ha observado que la atmósfera sigue un movimiento más o menos regular llamado circulación general, debido a que hay zonas del planeta con unas condiciones características. A lo largo del ecuador se extiende una zona de bajas presiones, después siguen dos zonas subtropicales con presiones altas, dos zonas templadas de baja presión y, finalmente, las zonas polares, de nuevo, con altas presiones. Las masas de aire se mueven entre estas zonas con presiones distintas.

La rotación de la Tierra

La tierra, al girar sobre su eje, produce fuerzas centrífugas y de inercia que arrastran el aire. Además, al estar en contacto con la superficie, se originan también fuerzas de rozamiento. Todas estas fuerzas tienen una enorme influencia sobre la forma en que se mueve el aire.

Cuando por diferencias de presión el aire se pone en movimiento, la rotación de la Tierra lo desvía según la dirección de marcha: hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur. Todo este complejo sistema de fuerzas hace que el viento se desplace describiendo amplios círculos o espirales.

Se llama fuerza de Coriolis a la inercia que actúa sobre un cuerpo o masa de aire a causa de la rotación de la Tierra. Por ejemplo, los vientos alisios y los ponientes se originan a causa de la fuerza de Coriolis.

Fuente: Astronomía

martes, 8 de julio de 2014

Energy Star

Energy Star es un programa de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos creado en 1992 para promover los productos eléctricos con consumo eficiente de electricidad, reduciendo de esta forma la emisión de gas de efecto invernadero por parte de las centrales eléctricas. Es muy conocido fuera de Estados Unidos porque su logotipo aparece en el arranque de la mayoría de placas madre de los ordenadores personales y en las etiquetas de certificados, normalmente acompañado por el Certificado TCO (creado por la Tjänstemännens Centralorganisation de Suecia para señalar productos que cumplen con normas ergonómicas y de consumo responsable).


Historia

El programa fue desarrollado por John S. Hoffman, inventor de los programas EPA, e implementado por Cathy Zoi y Brian Johnson. El programa fue pensado para ser parte de una serie de programas voluntarios, tales como luces de bajo consumo y programas para reducir las emisiones de Metano, lo que demostraría el beneficio económico y ambiental de invertir en productos de bajo consumo y facilitaría el camino para reducir las emisiones globales de gases.

Comenzó como programa de etiquetado voluntario diseñado para identificar y promover productos para el consumo eficiente de energía, y los productos de informática fueron los primeros que se etiquetaron. Se ha ampliado desde entonces a aplicaciones mayores, equipo de oficina, iluminación, electrodomésticos de línea blanca y marrón, etc. Se puede encontrar también la etiqueta en algunos nuevos edificios residenciales, comerciales e industriales.

La EPA estima que han ahorrado unos 10.000 millones de dólares en costos energéticos hasta 2004. Energy Star ha sido también la fuerza impulsora del uso extenso de semáforos con LEDs, iluminación eficiente mediante lámpara fluorescente, sistemas de ahorro de energía en equipamiento de oficina, y un consumo menor de los electrodomésticos de línea marrón (televisores, cadenas musicales, etc.) en modo espera (stand by).
Especificaciones

Una nueva norma Energy Star para ordenadores de sobremesa se puso en marcha desde el 1 de julio de 2007. Los requisitos son mayores que en las especificaciones actuales y los diseños existentes no podrán seguir usando el logotipo hasta que se recalifiquen. Los requisitos de consumo eléctrico son ahora de un 80% o más de eficiencia en el consumo de corriente alterna. Los puntos donde se debe centrar la implementación son los modos Idle (el ordenador ejecuta sólo el sistema operativo sin programas adicionales), Sleep (no se ejecuta nada pero el ordenador puede volver al modo operativo rápidamente) y Standby (equivalente al modo de apagador por mando a distancia en un televisor, con un consumo máximo de 2 vatios).

Fuente: Wikipedia

domingo, 1 de junio de 2014

El Efecto Invernadero

En la ausencia de una atmósfera, la temperatura superficial sería aproximadamente -18 °C. Esta es conocida como la temperatura efectiva de radiación terrestre. De hecho la temperatura superficial terrestre, es de aproximadamente 15°C.

La razón de esta discrepancia de temperatura, es que la atmósfera es casi transparente a la radiación de onda corta, pero absorbe la mayor parte de la radiación de onda larga emitida por la superficie terrestre.

El Efecto Invernadero
Varios componentes atmosféricos, tales como el vapor de agua, el dióxido de carbono, tienen frecuencias moleculares vibratorias en el rango espectral de la radiación emitida por la Tierra. Estos gases de efecto invernadero absorben y reemiten la radiación en onda larga, devolviéndola a la superficie terrestre, causando el aumento de temperatura, fenómeno denominado Efecto Invernadero.

El vidrio de un invernadero similar a la atmósfera es transparente a la luz solar y opaca a la radiación terrestre, pero confina el aire a su interior, evitando que se pueda escapar el aire caliente (McIlveen, 1986; Anderson et al, 1987). Por lo tanto, el proceso que hace que un invernadero se caliente es diferente y el nombre engaña. El interior de un invernadero se mantiene tibio porque el vidrio inhibe la pérdida de calor por convección hacia el aire exterior, en resumen, no deja salir el aire caliente. En cambio el fenómeno atmosférico se basa en un proceso distinto al de un invernadero donde un gas absorbe el calor por su estructura molecular. En todo caso el término se ha popularizado tanto, que ya no hay forma de establecer un nombre más preciso.

En todo caso, el efecto invernadero es el motivo del calentamiento global y el cambio climático, es el aumento de los gases invernadero lo que aumenta la absorción de calor y a su vez genera los cambios. El aumento de los gases es resultado del uso y abuso de los recursos naturales, sea a través de quema ineficiente de combustibles fósiles, a través de la tala y destrucción de los bosques y ambientes naturales o la destrucción de ecosistemas marinos y acuáticos a través de la contaminación irracional e irresponsable.


Interpretación artística de la superficie de Venus
Se postula que en Venus, el volcanismo elevó las temperaturas hasta el punto que no se pudieron formar los océanos, y el vapor resultante produjo un Efecto Invernadero, exacerbado más aún por la liberación de dióxido de carbono en rocas carbonatadas (una retroalimentación positiva sin fin – runaway feedback loop), terminando en temperaturas superficiales de más de 400°C (Anderson et al, 1987). Es un buen ejemplo (aunque un poco extremo) de lo que pasa cuando se llena una atmósfera de gases de efecto invernadero y es lo que debemos evitar a toda costa.


Fuente: