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viernes, 5 de febrero de 2016

Siete falsos mitos sobre la alimentación bio



La comida bio está de moda, y el crecimiento de este mercado es importante. Sin embargo, solo un pequeño porcentaje de las superficies agrícolas se destinan al cultivo de productos orgánicos.

Es un mercado en alza, una nueva tendencia que crece sin prisa pero sin pausa, al tiempo que vamos aprendiendo sobre sus características y mejores prácticas de consumo. En este post vamos a hacer un repaso a algunas falsas creencias sobre qué son los productos bio.

Si bien sabemos que la alimentación bio es más sana y respetuosa nuestra salud y la del planeta o, por ejemplo, que solo los sellos ecológicos nos garantizan que un producto es bio, a menudo ignoramos detalles que pueden hacer una gran diferencia.

1. ¿Los alimentos bio están libres de químicos?

Está muy extendida la creencia de que los productos bio están libres de productos químicos. En la agricultura biológica, por ejemplo, los fertilizantes o pesticidas están prohibidos, y la carne orgánica procede de animales que tienen acceso al aire libre, comen pienso orgánico, a los que no se les administran antibióticos ni hormonas de crecimiento.



Pero ésta es una verdad a medias. En la práctica, todo depende de cada caso. En nuestro caso, rigen las leyes de la UE, y no es ningún secreto que se trata de una normativa en la que las excepciones pueden utilizarse como excusa para acabar contraviniéndola. En concreto, hay una serie de excepciones que permiten hacerlo.

Dentro de unos límites, pero lo cierto es que no se puede afirmar que la química o el uso de antibióticos esté totalmente prohibida. El acceso al aire libre, por su parte, también puede cumplirse de muy distintas maneras, unas más discutibles que otras.

2. ¿Orgánico siempre es sinónimo de ecológico?

Del mismo modo que no todos los alimentos orgánicos lo son en el mismo grado, tampoco son igualmente ecológicos. Por ejemplo, un alimento orgánico adquirido en un mercado local siempre será más verde que otro al que añadamos el necesario transporte.


El uso o no de envases es otro aspecto a tener en cuenta. También sumará puntos verdes que un producto precise un uso de energía para su preparación o, pongamos por caso, que sus desechos o envases sean más o menos fáciles de reciclar. En definitiva, habremos de comparar el ciclo de vida de cada producto para tener una idea más clara de su sostenibilidad. Además del impacto sobre la salud, hay que tener en cuenta el que se produce a nivel ambiental.

3. ¿Los sellos son la única manera de garantizar un producto bio?

Los sellos o certificaciones son una manera práctica de saber si un producto respeta el medio ambiente y minimiza el uso de productos químicos. A la hora de comprar, por lo tanto, es una guía importante, en muchas ocasiones la única que tenemos.


Sin embargo, siempre es importante recabar información por nuestra cuenta. Sobre todo, cuando son productos que consumimos de forma habitual, como puede ocurrir con la harina para hacer pan o con la leche, pongamos por caso. Hacerlo nos ayudará a conocer cada producto de cerca. Incluso podemos confiar en productores locales que conocemos personalmente, sin necesidad de mediar sellos.

4. ¿Puede garantizarse que un cultivo esté libre de químicos?

Realmente no. Salvo que el cultivo se realice en una burbuja que lo mantuviese totalmente aislado, es imposible que la cosecha esté libre de residuos. La polución puede venir desde el aire o el agua polucionada por productores vecinos.

Incluso el vieno o la misma lluvia puede traer residuos. La lluvia ácida, sin ir más lejos, es un tipo de lluvia que contiene una amplia variedad de sustancias químicas. Eso sí, por lo general, salvo casos excepcionales, las proporciones que llegan suelen ser mínimas.

5. ¿Los huevos camperos son ecológicos?

No, en absoluto. En cada embalaje de huevos, y también en cada uno de ellos encontramos un código que nos indica las condiciones de vida de la gallina que los ha puesto. Mientras los huevos normales (código número 3) proceden de gallina de jaula y el código 2 se refiere a gallinas criadas en suelo, el 1 corresponde a las camperas, y el 0 a las orgánicas.


A diferencia de las camperas, que no están en jaulas (sí lo están las del código 3) y tienen acceso al aire libre, las gallinas ecológicas además reciben alimentación ecológica.

6. ¿Los agricultores ecológicos nunca utilizan pesticidas?

Sí los utilizan, y no solo de forma excepcional, tal y como aludíamos en la primera pregunta. Además de los pesticidas químicos permitidos, aquellos que se encuentran en una lista de excepciones que contempla la normativa, es habitual el uso de otros pesticidas.


Son pesticidas naturales como, por ejemplo, el aceite de neem o el purín de ortigas, usado para prevenir enfermedades fúngicas o pulgones, entre otros problemas. Su poder biocida a menudo es suficiente para mantener a raya las enfermedades y plagas, sin tener que recurrir a formulaciones sintéticas.

7. ¿Consumir ecológico significa apostar por la sostenibilidad?

No necesariamente. Por un lado, no cabe duda de que la alimentación ecológica es más respetuosa con el planeta. Sin embargo, como consumidores tenemos una importante responsabilidad a la hora de aplicar las tres famosas erres de la ecología.

Por lo tanto, solo si consumimos de forma responsable (reducir, reutilizar y reciclar) podemos afirmar que estamos haciendo una firme apuesta por la sostenbilidad. A nosotros corresponde cerrar el círculo comprando lo justo, reduciendo al máximo los desechos y ayudando a un reciclaje.

Ana Isan

viernes, 15 de agosto de 2014

21 Mitos sobre la alimentación

Las creencias populares y las tradiciones han hecho que tengamos una noción o percepción errónea de ciertas cosas. En el caso de la comida y los alimentos, mucho se basa en las costumbres o casos antiguos, aunque también hay algo de cierto en cada mito. Conoce los más frecuentes en este artículo.

Mitos sobre la alimentación


Las nueces y el apio son afrodisíacos
No está científicamente comprobado, aunque muchas culturas creían que el deseo sexual aumentaba debido a consumir frutos, plantas o raíces determinadas. Lo que si se sabe hoy en día es que la vitamina E está presente en los frutos secos y se relaciona a la fecundidad.

El zumo de pomelo en ayunas adelgaza
Es una verdad a medias, porque en realidad ayuda a eliminar las grasas más rápido. Y no sólo el pomelo tiene esta capacidad, sino también los cítricos con fibras tales como la naranja, el limón, la frutilla o el kiwi.

Los fritos causan acné
Muchos dermatólogos asocian la ingesta de frituras, chocolate y embutidos a la aparición de granitos en el rostro, debido a su alto contenido en grasas. Pero es según el paciente, ya que por ejemplo otros pueden decir que el acné se hace más presente si se come mayonesa, leche o naranja.

El jamón crudo es mejor que el cocido
El primero está tratado únicamente con sal y el segundo tiene más aditivos como harina para hervirlo, por lo tanto podría decirse que es cierto.


El aceite es más sano que la mantequilla
Efectivamente si, ya que el aceite es de origen vegetal por ende produce menos colesterol (igualmente existen aceites mejores que otros). La grasa de la mantequilla es de origen animal y tiene colesterol.

No se puede comer olivas si se quiere adelgazar
Es falso. A diferencia de lo que se cree, las olivas o aceitunas se toman como “equivalentes” al aceite. Es ideal para los que limitan el consumo de sal (consumiendo versiones sin salmuera, es decir, naturales).

El helado es digestivo
Aquellos que son cítricos, como el de limón, siempre se consideraron como “ayudantes” de la función vesicular. Por ello, es que consumirlo después de la comida es muy bueno para la digestión. Solo en ese caso la creencia es verdadera, ya que otros sabores que no sean hechos al agua no aportan beneficios al aparato digestivo, sino que lo pueden perturbar.


Los productos “light” no engordan
No siempre, ya que la palabra “light” o “diet” no quiere decir que estén reducidos en su totalidad todos sus componentes, como pueden serazúcares, grasas o sales. Por más de que tengan la etiqueta verde, si se comen en exceso, también ayudarán a engordar.

Comer zanahorias mejora la vista
Es verdad, ya que contienen vitamina A, al igual que el zapallo, el durazno y los vegetales de hoja verde. La carencia de este nutriente se traduce en menor visión en penumbras.

Comer zapallo hace que las piernas engorden
No está comprobado que un alimento tenga la capacidad de actuar sólo en una parte del cuerpo en específico.

No se puede cenar lechón
En realidad, no es aconsejable consumir carnes, fritos ni embutidos a la noche, porque son de digestión lenta (entre 3 y 4 horas), por lo cuál es más difícil dormir y estar despejados por la mañana.

Después de un atracón, lo mejor es un día de ayuno
Nunca es bueno esto, porque el cuerpo se desequilibra demasiado. Lo aconsejable es hacer siempre las cuatro comidas principales, siendo el desayuno el más copioso e ir disminuyendo las raciones a lo largo de la jornada.


La remolacha engorda, tiene mucho azúcar
El mito está basado en una especie de remolacha que no es comestible. La común sólo presenta 10 gramos de azúcar por cada 100 gramos, lo mismo que el zapallo, la zanahoria y la calabaza.

Una manzana al día te mantiene saludable
Indudablemente. Disminuye los niveles de colesterol de la sangre, aporta vitaminas C y E y potasio y aumenta las defensas del organismo, además de blanquear los dientes.

Para un mejor bronceado, come zanahorias
Esto es verdad a medias, porque cuenta con una buena dosis de betacarotenos, un pigmento que le aporta el color característico.

No se puede cocinar con vino
La cocción con este ingrediente tiene algunas ventajas como evitar la utilización excesiva de sal o resaltar el sabor “original” de las comidas. A su vez, la graduación alcohólica desaparece en la cocción y tierniza los alimentos.


La espinaca da fuerzas
No serás un Popeye, pero si tendrás más capacidad de levantar peso. Esto se debe a que aporta vitamina B6, C, K, hierro, potasio, ácido fólico y betacaroteno.

Dos litros de agua por día
Si, no hay discusión al respecto. Cuánto más líquido tenga el organismo mejor será el funcionamiento de los órganos, sobre todo los riñones, además de incrementar la capacidad de defensa y desintoxicación.

La lenteja es más nutritiva que la carne
Sólo si se la combina con trigo, arroz o cebada. En realidad, todas las legumbres son una excelente fuente de energía y proteínas. No dudes en consumir porotos y garbanzos semanalmente.

Un zumo de naranjas evita que te resfríes

En realidad, aumenta las defensas porque la vitamina C que contiene ofrece sus propiedades antiinfecciosas, por lo que hay menos posibilidades de que te enfermes.

Es bueno beber yogur si se toman antibióticos
No sólo este alimento evita la destrucción de la flora intestinal (efecto secundario de los medicamentos), sino también las leches fermentadas y las probióticas.

Fuente: Mejor con salud