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domingo, 15 de junio de 2014

Islas: oceánicas, continentales, volcánicas, coralinas

Isla Coralina del Caribe
Hay islas de varios tipos, según su origen. Pueden ser volcánicas, coralinas, prolongaciones de un continente o cimas de montañas submarinas. Las islas se encuentran a veces agrupadas, formando una unidad geográfica llamada archipiélago. Cuando las islas son muy pequeñas se les suele llamar "islotes".

Islas oceánicas

Son islas alejadas de los continentes y que tienen un origen distinto de estos. Pueden aparecer cuando una montaña o dorsal submarina se eleva sobre la superfície del mar. Por este motivo, suelen tener un relieve abrupto. Otras veces son el resultado de grandes plegamientos o porciones del supercontinente original (pangea) que no se fusionaron con los actuales.

Madagascar y Nueva Zelanda son dos ejemplos de grandes islas oceánicas.
Islas continentales

Son islas que se encuentran en las proximidades de un continente, separadas por un estrecho poco profundo que en algunas época geológicas pudo estar emergido. Estas islas son una prolongación del continente, como lo demuestran los fósiles y tipos de rocas que contienen.

Las Islas Británicas son un archipiélago que forma parte de la plataforma continental europea.

Islas volcánicas

Este tipo de islas es el resultado de la actividad volcánica que tiene lugar en las dorsales oceánicas o en otros centros de este tipo dispersos por los océanos. A menudo aparecen en grupo. Estas islas se siguen formando o desapareciendo en la actualidad, como la isla de Surtsey, en Islandia, nacida en una erupción en 1963. El Pacífico contiene un gran número de islas volcánicas.

Las Islas Canarias, nacidas durante las últimas etapas del plegamiento de la dorsal Atlántica, son otro ejemplo de archipiélago volcánico.

Islas coralinas

Son formaciones de origen biológico, debidas a la intensa actividad de los corales que, al morir, dejan sus esqueletos calcáreos formando una estructura que sirve de base para el desarrollo de nuevos corales. Así se pueden llegar a formar grandes estructuras, cuyas partes más profundas se hunden, permitiendo el crecimiento por la zona superior, donde hay más luz.

Las zonas emergidas sufren los efectos de la erosión, creando suelos donde pueden desarrollarse las plantas. Evidentemente, alcanzan poca altura sobre el nivel del mar. Suelen aparecer formando círculos, con una laguna central que se comunica con el mar. Si la estructura sigue creciendo, esta laguna puede secarse, uniendo los distintos islotes en una única isla.

La Gran Barrera de Arrecifes, frente a las costas de Australia, es un ejemplo de islas coralinas.

Fuente: Astronomía

sábado, 14 de junio de 2014

Las islas

Se las suele definir como porciones de tierra firme rodeadas por agua, aunque bien es verdad que en esta definición encajarían también los continentes.

Sin embargo, se diferencian de estos porque aparecen rodeadas de agua por todas partes y por sus dimensiones, ya que son mucho más pequeñas.

Una de sus características comunes de las islas es que el clima está fuertemente condicionado por la proximidad del mar.

Desde el punto de vista biológico, las islas se diferencian de los continentes porque su aislamiento limita el número y la variedad de especies animales y vegetales que se pueden encontrar en ellas. A menudo, dos islas, que se hallan bastante próximas entre sí, tienen una flora y una fauna muy diferente.

El clima de las islas

Excepto en el interior de unas pocas, muy grandes, el clima de las islas está determinado por los vientos marinos y de ésto depende su grado de humedad, sus precipitaciones y su temperatura. Cuando la isla tiene montañas que provocan el ascenso del aire húmedo, se suelen producir lluvias, a veces, constantes.

El clima de las islas también suele estar influido por las corrientes marinas. Estas aportan aire más cálido, puesto que las corrientes frías se desplazan sumergidas y, por tanto, las afectan menos. Por este motivo, en islas de diversas latitudes se pueden encontrar climas similares.

La isla más grande es Australia, con una extensión de casi 7,6 millones de kilómetros cuadrados. Sin embargo, Australia suele considerarse un continente, por sus características cuasi continentales.

Fuente: Astronomía